Turismo rural y agroturismo ecológico en España

De lo que se come se cría: el agroturismo como terapia

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A menudo señalamos la ventaja económica, social y política de los países nórdicos, traducida en una ventaja ambiental y alimentaria que comparten Alemania, Austria o Suiza. Desde hace 20 años el consumo ecológico creció en toda Europa, pero en el norte se disparó. La cultura ética cala en todo, y los Estados más saneados miman su rural como otros lo abandonan. Salud, calidad y conciencia ambiental y social motivan la reruralización del consumidor LOHAS (Lifestyle of Health and Sustainability), estilo de vida saludable y sostenible.

De lo que se come se cría, y si de ninguna otra forma puede el hombre hacer suyo el mundo que habita, más vale saborear un saludable paisaje que un amasijo de plástico y transgénicos. Ese metabolismo que purifica el organismo y lo insufla de vida es algo que aún canjeamos por comida precocinada o de dudosa procedencia. La vida de los alimentos, la historia que han tenido hasta llegar a nuestro organismo, vale tanto como valoremos éste. Nuestros vecinos lo saben, y el agroturismo en alza es la prueba.

Aunque Alemania, Francia o Reino Unido son los mayores consumidores, Dinamarca lidera en consumo interno. Para 2020 su gobierno quiere que el 60% de la comida de cocinas públicas sea orgánica. Un reto para el país donde un tercio de la leche consumida ya es ecológica. Su éxito se debe al apoyo gubernamental y la cooperación entre agricultores, distribuidores y minoristas. Factores que explican la revolución verde en Suecia, Austria o Suiza.

España, siendo líder europeo en superficie ecológica y gozando de un sol que tan a gala tiene para prostituir su costa, asombrosamente depende del mercado exterior y tiene por reto el consumo interno, prueba de déficit cultural y político. Según el MARM, España es fuerte en producción pero débil en comercio interno, ajeno al gran público y a grandes superficies. Ante el hándicap del precio, nuestros vecinos están dispuestos a pagar más por invertir en bienestar y sostenibilidad (impuesto verde), consumiendo leche y huevos naturales y no hacinados en granjas industriales, enorgulleciéndose de un rural que es fuente y sustento de su modernidad.

El agroturismo se erige como mediador ideal y económico entre el ciudadano desinformado y el suministro rural, culturizando al primero al abrir puertas al segundo. Como en Italia, donde el agriturismo es ya un fenómeno incluso para escapadas juveniles. La moda agroturística crece como viaje al origen de nuestra riqueza productiva y contacto con su frescura. De arraigo en la Toscana italiana o la Provenza francesa, llega ya a Estados Unidos (vuelta a los ranchos), aunando turismo rural, gastronómico y activo (participación en viñedos, huertas o granjas).

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Conciencia y cultura

Tal es la mentalidad de los países nórdicos que nos cuesta asimilar sus derechos. Es el caso del Jokamiehenoikeus o Allemansrätten, “Derecho público de libre tránsito en la Naturaleza”, pudiendo pernoctar incluso en propiedades privadas, pues muchas fincas carecen de vallas o alambradas. La conciencia y el respeto es tal que no hace falta. La ley finlandesa de 1994 lo dejó claro: “Todos tendrán derecho a la naturaleza”. En España hace años que se prohibió la acampada libre y determinados accesos están muy restringidos, impermeabilizando la naturaleza de una sociedad que pone a prueba en ella su evolución.

Y es que a más ética y civismo, más libertad. El modelo escandinavo de bienestar optimiza la propiedad pública de bienes como la educación o la naturaleza. Ante el descrédito político español hay dos posturas: los críticos ven la política como una casta aislada de la sociedad; los autocríticos alegan “tenemos lo que merecemos” viendo la política como un reflejo en el poder de una sociedad o una cultura, la de la picaresca, y su sálvese quien pueda: “la honestidad es tonta, sed listos (o sea, abusad, defraudad, y si podéis, robad)”, confesando un “Bárcenas somos todos”.

Muchos males de altura se previenen con cultura. España produce pero no consume. Falta trasladar conciencia y orgullo rural a la población, rejuvenecer, revitalizar y culturizar o tematizar nuestro paisaje rural (Selva Negra, Toscana, Provenza…). Este es el Año Internacional de la Agricultura Familiar, el agroturismo como experiencia rural integral. Corred la voz.

Comentarios

  • Gregorio García

    Una excelente iniciativa que debe adoptarse en todos los países tropicales y subtropicales, para aprovechar de manera racional y diversificada el potencial de recursos naturales que puede ser maneja con criterio sostenible y así reducir la pobreza, el éxodo del campo a la ciudad, como también impulsar el agroecoturimo como fuente de ingresos adicionales, recreativos y alternativa turistíca.