Turismo rural y agroturismo ecológico en España

Identidad local e innovación en la promoción del agroturismo en Canadá

agroturismo

No es el Farmville, el videojuego de Facebook, es real. Pero puede vivirse como un juego. Solo se necesita un coche para entrar y disfrutar de todos los paisajes y recursos de esta región agroturística. Lo que se estila en la Columbia británica, al oeste de Canadá, es el farm charm (encanto de granja): aunar valores rurales y naturales para empoderar su encanto. Hacia el 2006, seis comarcas rurales del valle de Fraser, al este de Vancouver, se asociaron en una estrategia comercial llamada Circle Farm Tour.

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El objetivo era visibilizar su producción y la calidad y diversidad del turismo rural de la zona bajo una misma identidad y estrategia. Comercializar sus productos y los servicios de negocios afines para dar una experiencia única a los viajeros. Su acierto: que esa experiencia no fuera algo fragmentario, sino que el propio entorno desplegase un abanico de ofertas unido para que el viajero pudiese elegir su propia ruta y hacer suyo todo el paisaje, integrándose más personalmente en el territorio.

Map

Esa imagen promocional hace de cada comarca y cada granja (que cuidan también su presencia online) parte de un todo coherente en la filosofía e imagen del farm charm. Imagen holística, integral, que es uno de los retos a los que se enfrenta el sector, muchas veces afeado por actividades ajenas al paisaje rural o disgregado y debilitado por el individualismo y falta de acuerdo entre los actores rurales, minando el potencial de la zona y la experiencia del viajero. Contaron con ayudas regionales y estatales, pero el motor fueron los propios socios. Su unidad y conciencia sostenible crearon paisaje; las nuevas tecnologías, le dieron presencia.

Circlefarm

El resultado fue inmediato. Aumento de visitas y consumo. Su red conforma un circuito a lo largo del valle, dividido en comarcas dentro de las cuales un mapa y dosier informativo detalla los puntos de interés agroturístico que debe conocer el viajero: granjas, tiendas de artesanía, restaurantes pintorescos, bodegas, mercados, museos, miel, maíz, quesos… Cada socio contribuye al desarrollo de su propia comarca y al sostenimiento del marketing general.

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La mejor forma de promocionar un territorio de valor ecoturístico parece pues darle esa identidad, de forma unitaria, fundirse en esfuerzos con su paisaje sumando recursos y coordinando actores para labrar su imagen y presentar al paisaje bajo la forma desde la que lo disfrutará el viajero. O sea, que la promoción sea la que, de una vez, oriente al viajero en su forma de valorar e interpretar el paisaje. Algo que consiguen como ninguna otra cosa los mapas.

Comentarios

  • Manuel Galán

    ¡Qué experiencia tan interesante! es cierto que asistimos a una fragmentación y visión corta del turismo en nuestros territorios, con falta de coordinación real y ausencia de una promoción con visión holística como bien dices. En mi caso, dentro del Parque Natural de Somiedo, vivimos esa fuerte fragmentación e individualismo que reduce muchísimo nuestras posibilidades. Una base fundamental, para mí, es una fuerte base social a través de asociaciones con presencia en el territorio. Lo que ocurre es que éstas no funcionan bien, se convierten en refugio pero no cumplen su función de agentes activos en la promoción del territorio y esa visión holística que comentas. Gracias por las pistas.

    • Aldan

      Creo tambien que el asociacionismo entre gestores sostenibles es la clave para la dinamizacion rural, porque sois los que introducis la puesta en valor del territorio, y en la unidad esta la fuerza. La unidad de conciencia es unidad comercial, y revierte en beneficio de todos. Algunas regiones nos llevan ventaja en eso, pero esperemos que los buenos ejemplos inspiren y vayan calando.