Turismo rural y agroturismo ecológico en España

Cine y ruralidad: cinco películas para enamorarse del rural

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La cultura y el arte, que tanto deben a la naturaleza y podrían aportar al mundo rural, rejuveneciendo su imagen y lavándola de viejos prejuicios y tópicos, parecen hoy descastadas y rendidas al esnobismo urbanita. La juventud, por lo tanto, también…

Grandes escritores y directores de cine clásicos supieron sin embargo homenajear en sus obras la experiencia rural, y parece que algunos hoy vuelven a intentarlo, en recuerdo de sus orígenes o vocación de destino (Un buen año, Ridley Scott, 2006). En literatura, éxitos como el de Intemperie, de Jesús Carrasco, 2013, refrescan.

Entre los eventos culturales vinculados al rural, destacan el Festival de cine campesino de Álora (Málaga), la Muestra de Cine Rural de Dos Torres (con proyecciones y coloquios sobre los tópicos o novedades de la imagen rural en el cine) o el Festival de Cans (Pontevedra).

Algunas de las obras que a continuación seleccionamos son símbolos de la conjunción de cine y ruralidad, pudiendo nutrir las bibliotecas y filmotecas de las casas rurales que quieran motivar a sus huéspedes con una conciencia cultural o intelectual del rural (más allá de la labor científica, meramente descriptiva), inspirando su imaginación o abriendo su apetito natural de cara a sus inmersiones en el entorno… Algunas son aptas para menores, a los que  también creemos que el arte debe mostrar la imagen moderna y sostenible del rural. Por supuesto se admiten sugerencias.

La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda, 1999)

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Una de las más bellas y aplaudidas películas españolas sobre la Guerra Civil, que tiene la peculiaridad de retratar el medio rural más como entorno edénico para la niñez que como lastre, desde la pasión intelectual de un maestro y la admiración de un niño, en el rural gallego. La clave es la infancia.

Amanece que no es poco (José Luis Cuerda, 1989)

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Rodada en el paisaje rural albaceteño, es obra de culto para toda una generación, y de entre todas las películas españolas de ambiente rural, la más cómica y disparatada, riéndose de tópicos y desmontando cualquier lógica desde su guión absurdo y surrealista. La clave es el humor.

Tasio (Montxo Armendáriz, 1984)

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La vida de Tasio, su protagonista, en las verdes sierras navarras, revela su arraigo incondicional a la naturaleza en la que crece, se enamora y trabaja como carbonero y cazador, ante el incipiente éxodo rural y la llamada de la ciudad, para preservar su libertad e independencia. Destaca por su belleza y realismo. La clave es el trabajo.

La gloria de mi padre (Yves Robert, 1990)

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Esta preciosa película, basada en las memorias del escritor y cineasta francés Marcel Pagnol, y que transita de la ciudad al campo a principios del siglo XX en la Provenza, plantea bien lo que podría ser una experiencia de turismo rural de la época, a través de los ojos de un niño de ciudad (el propio Pagnol). La clave es la amistad.

Una casa en Córcega (Pierre Duculot, 2011)

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La más reciente y moderna (basada en la actualidad) de la lista, que aunque sigue la estela de incursiones cinematográficas similares sobre la vuelta al campo, lo hace desde una visión más honesta y realista. Una treintañera, cansada de su vida monótona, decide dar un giro a su vida cuando hereda una antigua propiedad familiar en Córcega. La clave es la calidad de vida.

Algunos fragmentos…