Turismo rural y agroturismo ecológico en España

El turismo rural y el valor de lo artesano

el turismo rural y el valor de lo artesano

En un mundo plastificado, forrado de redes interurbanas, materiales sintéticos y no biodegradables, el turismo rural representa la rebelión y emancipación de lo orgánico. La pulsión vital de lo que queda debajo y reclama su derecho a existir y alimentar el ciclo. Si levantamos la costra del asfalto, reaparecen los caminos, reoxigenamos la tierra, recuperamos la sustancia de sus alimentos o redescubrimos el valor de lo artesano.

¿Qué es un artesano? A las nuevas generaciones este personaje les será extraño… La persona que con sus manos elaboraba o tranformaba los productos de la naturaleza. Un artesano nos mantiene unidos a la naturaleza porque entre ella y los productos que consumimos hay un vínculo orgánico: sus manos, fruto de la misma naturaleza que manipulan. Por eso su obra, a diferencia de la artificial, guarda un rastro de vida.

En la obra de un artesano está su vida, su experiencia, toda la tradición de su oficio. Hasta el paisaje del que proceden los materiales o en el que les dio forma. El esfuerzo o el ánimo que el artesano pone en su trabajo lo transmite a su obra: ése es su valor. Cada pieza es distinta y única. A diferencia de los seriados y perfectos productos industriales, tan asépticos como estériles y sin rastro de vida.

El mundo de los artesanos, hecho a mano, sobrevivió hasta la generación de nuestros abuelos. Era un mundo orgánico y biodegradable, comestible al tiempo y a la vida, como las casas de madera o los tejados de pizarra y de paja. Los carpinteros, los alfareros, las tejedoras, las lecheras… Igual que el pájaro construye su nido con el pico, yendo y viniendo del bosque, los artesanos construyen su aldea con las manos, yendo y viniendo del bosque o de los campos…

el turismo rural y el valor de lo artesano

La belleza de una aldea está en ser una obra viva, integrada en la naturaleza como una parte más de la faena conjunta de los seres vivos. Del modo más biodegradable y sostenible posible, reduciendo al mínimo su huella ecológica. Así, el mundo de los artesanos es un tapiz tejido por sus relaciones orgánicas con la naturaleza, continuas como un hilo. Si en la relación interfiere lo artificial, el rastro orgánico se pierde, el hilo se rompe y el tapiz se desfigura. La mirada sostenible pone en valor y primer plano, por encima de la fachada artificial que nubla nuestra vista, el valor de lo artesano.