Turismo rural y agroturismo ecológico en España

Quercus Sonora: la música del bosque

Quercus sonora, la musica del bosque

Hace unas semanas os avanzamos este post, que quiere desvelar a quienes aún no lo conocen un proyecto fascinante y original: el de una pareja que ha sabido reconciliar cultura y natura, desde la gran ciudad al bosque. Él, músico, y ella, bióloga, ambos de Madrid, fundaron hace unos años en el corazón de Galicia Quercus Sonora (algo así como roble sonoro), donde el amor a la música y la naturaleza armonizan y revierten mutuamente en conciertos, actividades de educación ambiental, custodia del territorio y recuperación de bosque autóctono (roble, castaño, abedul), esquilmado en otras zonas por la invasión del eucalipto. Entre los proyectos que emprenden gracias al desinteresado apoyo de vecinos y socios, destacan sus rutas de educación ambiental (muy orientada a niños), y su cada vez más concurrido Festiulloa, un cosmopolita festival de música de cámara: instrumentos de madera en el corazón del bosque, al que dan vida y devuelven traducida en música la inspiración que les dio forma y voz.

Esa ornamentación floral que la naturaleza inspiró a la piedra de las catedrales, la poesía o la imaginación de tantos artistas, vuelve al bosque de la mano de grandes músicos de Europa (de Holanda a Bulgaria) o América (y de Cuba a Estados Unidos), que acuden de forma desinteresada a Galicia. Solo se les costea el transporte y la estancia. ¿Y qué se les pierde en este lugar apartado? El amor al arte entre pazos y escenarios elegantes o rústicos envueltos de naturaleza. Como señala Rudi Esteban, cofundador de Quercus Sonora, “la Ulloa es una zona virgen con mucho que ofrecer por sí misma”. Solo hay que ver a los músicos, que repiten año tras año, como el prestigioso violinista holandés Christiaan Bor. Música que siembra o abona bosques, bosques que crecen inspirados por música, llenos de arte… Clásicos literarios como “El secreto del Bosque Viejo” de Dino Buzzati o “El bosque animado” de Wenceslao Fernández Flórez, planteaban distintas formas de expresar lo mismo: la discreta vitalidad que encierran los bosques, perceptible para unos pocos, la fértil partitura de su ecosistema. Bosques animados como las fragas que admiraba Félix Rodríguez de la Fuente: “árboles desordenadamente ordenados (…) en esa unidad fantástica, maravillosa, que se llama el bosque de hoja caduca, el bosque caducifolio“.

La sensibilidad ante los matices de la música clásica y la naturaleza coinciden en Festiulloa, esa forma de reforestar vida que suma y sigue superficie custodiada. Sin subvenciones, 100% social. La idea es adquirir parcelas abandonadas o fincas cedidas para preservar su ecosistema natural, liberándolo. No debe olvidarse que hace solo una semana la Xunta de Galicia hizo público su plan de impulso al sector de la biomasa, la “gran oportunidad del rural gallego”, un pulmón verde que genera el 50% de la madera española. El público de Festiulloa va desde Madrid, Barcelona o el País Vasco para oír en un entorno inusual y forestal, un repertorio universal, desde Mozart o Beethoven a Tchaikovski o Shostacovich. Si la comida sabe mejor con buenas vistas, la música, que es el alimento del alma, también. Los músicos duermen en casa de los vecinos, integrándose en su forma de vida y su gastronomía, abriendo a su vez fronteras al rural, que durante unos días es cosmopolita. Rudi y Sandra, fundadores de Quercus Sonora, promocionan durante esos días a los productores de agricultura ecológica locales, como Arqueixal y Granxa Maruxa, fomentando así el agroturismo y el turismo rural. Os animamos a descubrir y difundir este magnífico proyecto.