Turismo rural y agroturismo ecológico en España

Anochece en una casa rural

turismo rural noche

En las ciudades, el anochecer queda eclipsado y reducido por la incesante actividad social y eléctrica a un accidente fortuito y coyuntural, decorativo, que pasa allá arriba en el cielo a la hora del informativo o al salir de trabajar, casi por coincidencia, sometido a nuestra rutina. Sin embargo, en el campo, la noche cae de forma rotunda con tanto peso como si cayese en todo el mundo. Y por exagerado que parezca, esa sensación es fiel a la realidad, porque ya no es que la noche arrastre a toda la naturaleza, es que lo engulle todo hasta el horizonte (de polo a polo) y si hay visibilidad y brillan las estrellas, dejamos de estar dentro del mundo para estar al borde del universo… En una casa rural el anochecer se vive intensamente. Por etapas:

Fuera

Anochecer_en_Galicia

Las sombras de la tarde se han desmadrado hasta cubrir montes o llanuras y el azul del cielo se ha desteñido. La noche lo sume todo recordando a nuestra sociedad artificial y estilizada que todo es cíclico y que la decadencia es parte del esplendor. El olor del campo y el fresco son más intensos. Cantan las cigarras o los grillos. Vuelan los murciélagos. La sensación es de alerta ante un entorno hostil e intuitivo: el olfato y el oído son decisivos. Todo es latente, sigiloso, rapaz o furtivo. Por encima de tanto misterio, en calma, el cielo azul se vuelve transparente, como el fondo de un lago pero más profundo, dejando ver tan lejos que la vista llega al pasado y se mide en años luz.

Dentro

ochardinet3

El refugio es una sensación tan primitiva como irrenunciable que dan la luz y el calor. La luz artificial amarilla es cálida por nostalgia del fuego. El ruido de la cocina y el olor de la chimenea son impresiones de la noche rural. Después de una larga jornada, nos espera una cena bien provista en un comedor que es acogedor por estar hecho de madera y piedra, como un abrazo de naturaleza. Por la ventana no se ve nada. La sensación de distancia y aislamiento intensifica la conciencia de intimidad. Si afuera la noche despierta el instinto, dentro despierta plenitud y placer gastronómico.

En la habitación

ochardinet4

Para reparar el cuerpo tras una jornada campera, una buena ducha caliente mientras cae la noche. Si quieres leer, no encontrarás mayor complicidad entre tú y tu libro que en un rincón que invita al viaje y la fantasía. Abres la ventana y el aire inspira. La abstracción no tiene límites ni distracciones en kilómetros a la redonda (ni a años luz sobre tu cabeza). Si quieres dormir, dormirás bajo el silencio del universo y en sitonía con la naturaleza que envuelve la casa, porque en el campo, la noche cae para todos.