Turismo rural y agroturismo ecológico en España

Explorando modelos de sostenibilidad turística y ecoturismo en Andalucía

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ecoturismoLo habitual es escribir en este blog sobre iniciativas, no sólo que apuesten claramente por una línea de sostenibilidad ligada al turismo rural en España, sino que además ya pertenezcan al proyecto Ceres Ecotur, de turismo rural ecológico. Esta vez me voy a saltar un poco el guión, hablando de iniciativas que aún no están en Ceres Ecotur, aprovechando el blog trip al que asistí hace unos días por Sierra Morena en Andalucía, invitado por Andalusian Wilderness. Una asociación de empresarios de turismo de naturaleza en Andalucía que agrupa 330 empresas, con un potencial tremendo que se puede nutrir de ese caudal asociativo y de lo diverso de las propuestas que agrupa.

Lo voy a hacer por una razón principal. Con la esperanza de que este artículo termine por convencerles de que Ceres Ecotur es el proyecto que, tal vez, estaban buscando desde que empezaron con su actividad. El proyecto que apuesta por esa forma que ellos tienen de concebir el turismo rural, como algo que va mucho más allá de un alojamiento con todas las buenas y mejores prestaciones. Un modelo de gestión que pone en valor a iniciativas dirigidas por benditos lunáticos, que creen que el turismo rural puede ser una fórmula de diversificación de actividades agrícola-ganaderas tradicionales… de ponerlas en valor directa o indirectamente y de ser una fuente de sustento del mundo rural y su identidad.

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Ahora que está tan de moda hablar de la necesidad de crear, empaquetar y producir experiencias turísticas, quisiera romper una lanza en torno a un mensaje. Las experiencias no se crean, están ahí… sólo hay que buscarlas y dejar que te seduzcan por su propio peso. Cuando llegan de forma natural, la experiencia es genuina… Levantarte al alba, disfrutar del amanecer mientras el concierto natural de los pájaros entra en escena, para ordeñar cabras con las que obtener leche para hacer queso ecológico… y luego desayunar una buena tostada con aceite ecológico y con el queso elaborado de la leche del día anterior, la verdad, no tiene precio.

La clave del asunto es que las cabras, con turista o sin turista, se ordeñan todos los días, además de forma manual, una práctica que casi se ha perdido ya. En la finca Riscos Altos de Sevilla la jornada empieza muy temprano, Antonio y Javier llegan al alba a darle de comer a las ovejas, cabras y cerdos ibéricos que, durante el día, pastan a sus anchas por el entorno. Más de 60 hectáreas de bosque mediterráneo y dehesa con encinas y alcornoques en donde el concepto de “bienestar animal” debería sustituirse por “paraíso animal”. Un olivar ecológico, una huerta con productos de temporada, viñas con las que producir vino, un cortijo del siglo XVIII con un antiguo lagar rehabilitado,  una enorme testigo mudo de tanto trabajo y esfuerzo a lo largo de los años en forma de era, gastronomía tradicional, multitud de herramientas recuperadas en un museo etnológico…

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Si, la Finca Riscos Altos también tiene una amplia oferta de apartamentos turísticos en los que vivir de primera mano esta experiencia auténtica de agroturismo, sin los cuáles probablemente lo demás no existiría en la misma medida. Ese es precisamente el modelo de ecoturismo que representa Ceres Ecotur, aquél que protege la naturaleza y la custodia del territorio donde tiene lugar, buscando un equilibrio con la dimensión socio-cultural y económica del medio rural que le da su razón de existir. En esta línea, el blog trip por Sierra Morena organizado por Andalusian Wilderness me sirvió para conocer no sólo la Finca Riscos Altos, sino también otras iniciativas igualmente reseñables, por filosofía y por ámbito de actuación.

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Empezando por la Posada de Alájar y la Posada San Marcos, unos alojamientos ecológicos situados en el corazón de la Sierra de Aracena en Huelva regentados por Ángel y Lucy. Una iniciativa comprometida al 100% en una sostenibilidad integral de su actividad, que no sólo se limita a una práctica medioambientalmente intachable, sino que incide en toda la magia de un entorno cuyas tradiciones e identidad siguen muy vivas. Gastronomía tradicional y productos locales, junto con la pasión y el esmero que transmiten en todas y cada una de sus palabras, hacen el resto.

Me quedé con las ganas de visitar a la Finca Montefrío en Huelva, uno de los miembros de Ceres Ecotur desde sus inicios y que también pertenece a Andalusian Wilderness. No pudo ser porque el viaje coincidió en fechas con BioCultura Barcelona, a donde la Finca Montefrío acude cada año con su producción de jamón ibérico de bellota. No obstante, Ángel de la Posada de Alájar se encargó de explicarme todo el proceso de cría del cerdo ibérico en la Finca Montefrío, con un lujo de detalles que no hizo sino multiplicar mi esperanza de poner conocer algún día in situ el lugar. 

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No puedo dejar de nombrar a los chicos de Lynxaia, una empresa especializada en servicios turísticos culturales y ambientales, que se encargaron de una visita por la Peña de Arias Montano en las cercanías de Alájar (Huelva), que nos dejó a todos con ganas de más. También es justo hablar del entusiasmo por la naturaleza y la gran profesionalidad de Juan Carlos Poveda (Natureda) y Sergio González Asián (Plegadis), nuestros guías durante todo el viaje. Y por extensión, al resto de profesionales que nos atendieron tan bien, como José  Luis Sánchez de Sierra Trek o en los alojamientos de La Venta del Charco y en la casa rural Azait, ambos en Córdoba. ¿La conclusión? Andalusian Wilderness es un diamante en bruto con mucho recorrido para apostar por un modelo de turismo diferente en Andalucía.