Turismo rural y agroturismo ecológico en España

Tendencias del turismo rural frente a la necesaria apuesta por la ruralidad

turismo rural

¿Qué somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos? Las típicas reflexiones existenciales aplicables a cualquier ámbito de la vida, pero que en el caso del turismo rural van camino de convertirse en una utopía imposible de definir, al menos a nivel sectorial en España. No es que ande uno apesadumbrado o excesivamente pesimista, aunque un poco si… A veces me dejo llevar por los cantos de sirena que se escuchan desde diferentes rincones o perspectivas, que apuntan a una necesidad de reinvención o redefinición, de generar propuestas diferentes, ligadas a la identidad de los territorios rurales. Y luego, de cuando en cuando, llega el tropiezo con la cruda realidad.

Una realidad más realidad que nunca empezando por la reciente aprobación del nuevo reglamento para el turismo rural en Castilla y León, bajo una lógica hotelera chirriante y que “promete promover la calidad y la excelencia del turismo rural en Castilla y León, favorecer la iniciativa, innovación y competitividad del tejido turístico empresarial”, entre otras ventas de humo. Mientras los astrónomos del sector apuestan por las estrellas verdes, al mismo tiempo circulan informes sobre el estado del turismo rural que ponen al jacuzzi como primer criterio de búsqueda por parte del viajero a la hora de elegir una casa rural.  A lo que hay que añadir estudios de tendencias que hablan de los animales de compañía como los nuevos clientes del turismo rural… ¿dónde queda la ruralidad del turismo rural? Por nuestra experiencia y la de nuestros asociados, existe una creciente demanda de algo que no se corresponde con estas realidades… yo al menos me niego a arrojar la toalla.

turismo rural

Y es que hay inversiones que no sólo dinamitan la ruralidad de una propuesta de turismo rural, sino que además conllevan muchos riesgos empresariales. Sirva como ejemplo el flamante proyecto de la Hostería de Torazo en el Concejo de Cabranes (Asturias). Un pueblo de 1.074 habitantes (INE 2012), que ahora tendrá que tragarse este complejo de 4.000 metros cuadrados, con 30 habitaciones en una finca de 50.000 metros cuadrados de superficie y más de 4 millones de euros de inversión. Ni el spa de 120 metros cuadrados de superficie, ni las dos piscinas climatizadas, una interior acristalada y otra exterior, ni el campo de fútbol privado, ni el helipuerto, han evitado que sus promotores hayan anunciado recientemente el cierre y cese de la actividad. Será que los que buscan jacuzzis en el turismo rural no se enteraron de dónde queda Cabranes…

Lo de presentar al turismo rural como uno de los pocos sectores económicos y como el único salvavidas del medio rural, ya son reflexiones que por recurrentes no dejan de sorprender. Eso al mismo tiempo que se exigen comodidades urbanas como camino al éxito del turismo rural, es decir, dinamitando el carácter rural (que no incómodo…), que debería ir implícito a este tipo de propuestas. Todo esto choca con experiencias e iniciativas que se están desarrollando, no ya sólo en España sino en otros países, que hablan de diferentes conceptualizaciones. A veces hay que mirarse en camisa ajena para valorar mejor otras perspectivas. Caminos que tienen un denominador común, poner en primera línea a actores del medio rural y a la RURALIDAD del territorio como el valor añadido, en este caso, del turismo rural.

Empezando por nuestra reciente experiencia en Panamá, con una magnífica conjunción entre el sector privado, el público y la formación al más alto nivel por un objetivo común: posicionar a medio plazo el agroturismo como una alternativa socioeconómica para el medio rural en Panamá. No es el único ejemplo en América latina, en realidad hay muchos… En Chile, el INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario, dependiente del Ministerio de Agricultura), desarrolla un programa de creación de producto y capacitación para que agricultores presenten propuestas de oferta turística, asociadas a su actividad agrícola, ganadera o artesana.

Hablando de dar el protagonismo a actores rurales comprometidos con la sostenibilidad ambiental y sociocultural del territorio, también hay otras visiones internacionales que llaman la atención. Como la campaña Aventura en la paja, una red de propuestas en Suiza que permiten pasar una o varias noches en pajares de auténticas granjas campesinas, con desayuno incluido. Todo un ejemplo de “comodidad urbana”… Con un certificado de calidad por medio, firmado por todas las familias de campesinos y agricultores participantes, se garantiza la autenticidad y la calidad de la oferta,  tal y como se va a recoger en el portal Agritourisme Suisse. Se trata de una nueva plataforma que pretende promocionar el turismo rural suizo a partir del 1 de enero de 2014, como indica su responsable Oliver von Allmen en una reciente entrevista publicada en Ecotur.

Este repaso a “espejos externos” en los que poder mirarnos no se puede dejar de mencionar a Accueil Paysan, la Federación de Agroturismo con sede en Francia y presente en 24 países de Europa, Norte de África y América del Sur. Un proyecto ya consolidado en donde el protagonismo recae en los campesinos, en los actores rurales con poder de decisión y actuación sobre el desarrollo de sus territorios. Propiciando una interrelación sana y efectiva entre una agricultura o ganadería sostenible y un turismo responsable, que sirva como un complemento y no como un sustitutivo. Y todo ello con éxito a la hora de generar resultados y atraer visitantes. Sin duda, ejemplos de que otro turismo rural es posible.

Comentarios

  • Inmaculada Adeba (@albeitar)

    Claro que “el turismo rural van camino de convertirse en una utopía imposible de definir, al menos a nivel sectorial en España” Las administraciones siguen empeñadas en “homogeneizar” el sector para catalogarlo…taxonomía linneniana , pero no se puede preparar una sola caja para meter algo tan diverso y particular como es la actividad rural compartida con huéspedes, el turismo rural es mucho
    más que una oferta de camas más o menos en el “campo”, con unas medidas, una decoración…que es lo tangible para las administraciones, lo fácil, lo cuantificable, pero la viabilidad del turismo rural va por lo cualitativo ,por lo que haces más que en donde lo haces…no basta con un simple escenario para vivir una experiencia rural…es aquello tan antiguo de “ donde fueres haz lo que vieres….”.El día es muy largo y un urbanita en el campo demasiadas veces se aburre , No ofrezcamos solo naturaleza, ayudemos a nuestros huéspedes a hacer algo en ese espacio, que se sientan algo más que meros observadores, nuestra experiencia desde el agroturismo en el Hotel Yeguada Albeitar nos reafirma día tras día, ver como los niños y los que ya no lo son, disfrutan recogiendo los huevos de las gallinas, ordeñando a las cabras, cuidando a los caballos…, como sus padres rememoran, les hablan de que eso es lo que hacían sus abuelos, o lo contaban ellos de sus bisabuelos……esas conversaciones…ese entusiasmo, ese nerviosismo infantil, el asombro, la alegría…el éxito asegurado, si tu huésped vive el campo, lo contará y volverá, y los hijos de esos niños también… Los alojamientos que posibilitan esta experiencia, seguro sobreviven…catalogados o no…

  • Javier Tejera

    Muchas gracias por tu comentario Inmaculada,

    Estoy totalmente de acuerdo con tu visión de las cosas y es de alguna manera el modelo de gestión que representa el proyecto Ceres Ecotur.

    Un saludo!