Turismo rural y agroturismo ecológico en España

Buenas propuestas de ecoturismo y turismo sostenible

turismo sostenible

Hace unos meses asistí a un curso de ”Turismo Sostenible en Parques Nacionales, la Carta Europea de Turismo Sostenible”, organizado por el CENEAM en Vigo sobre el Parque Nacional de las Islas Atlánticas (archipiélagos de Islas Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada), en trámites de adhesión a la Carta, se dieron a conocer muy interesantes iniciativas sostenibles de ecoturismo. Hubo ponencias por parte de Europarc, de la Secretaría de Estado de Turismo, del Parque Nacional de Sierra Nevada (ya adherido), sobre el SICTED (Sistema integral de Calidad Turística en Destinos), el Club de Producto Ecoturismo en España, las más recientes aplicaciones turísticas en TIC, y un repaso académico al concepto de turismo sostenible. Entre los presentes, empresas náuticas, tecnológicas, de divulagación ambietal o de agricultura ecológica. El dulce lo pusieron las propias propuestas y modelos de negocio sostenibles aplicables al entorno del Parque, que pueden dar ideas a otras regiones:

Turismo accesible

El ejemplar e innovador modelo de la mancomunidad Arousa Norte ha creado un paquete turístico accesible para personas con diversidad funcional visual y auditiva. Su acierto fue generar un producto turístico integral, con variedad de ofertas hosteleras adaptadas para que el visitante pueda tener y sentir la libertad de elegir. El modo de conseguirlo consistió en concienciar a los agentes turísticos locales y formarles en cuestiones básicas, potenciando la importancia del anfitrión como oficio. Dado el contexto de crisis, su prioridad no fue invertir en la accesibilidad de infraestructuras con costosas obras sino en la accesibilidad de las propias personas como recurso. Invertir en el factor humano, casi siempre obviado. En su carrera hacia la capitalidad del turismo accesible, factores como la sensibilidad y los derechos sociales se convirtieron en su activo, descubriendo además en la accesibilidad universal un nuevo recurso: el turismo sensorial o sensitivo, no tan centrado en la vista como en los sentidos atrofiados por la Cultura de la Imagen. En ello trabaja ya, con rutas o paquetes que estimulen los sentidos para experimentar su paisaje  de forma distinta y única, como respirar el mar o degustar marisco con los ojos vendados.

Buceo arqueológico

Por parte del proyecto Galician Shipwrecks, que quiere dar a conocer al mercado nacional y extranjero el ingente patrimonio cultural submarino de las costas gallegas, tan recortadas que se convirtieron en una “garra” para infinidad de naves en sus travesías (en medio de la ruta marítima  más frecuentada de la historia junto al Mediterráneo) y en un museo submarino de la historia naval de numerosas culturas desde hace más de 2000 años. El principal atractivo de su propuesta es poder ofrecer historias fascinantes de naufragios ante sus propios testimonios (los pecios), y para todos los gustos y viajeros, porque el que abanderan no es un patrimonio autóctono, sino internacional, donde rastrear la historia y el desarrollo industrial y naval de distintos países, con el consiguiente interés cultural para cada visitante. En la actualidad ya ofrecen dos rutas: la ruta de los galeones, y la ruta de los buques de guerra.

Turismo marinero

A cargo de la agencia online Bluscus, centrada en crear una oferta que recupere la esencia marinera integral, desde la experiencia del viajero a bordo de embarcaciones tradicionales, pesqueras o de recreo al trabajo vinculado al mar como el marisqueo y continuando por el que lo sucede en tierra, con visita a las conserveras, lonjas o la degustación gastronómica del producto final.

Turismo astronómico

Bajo la aspiración de que el Parque obtenga la certificación Starlight, corrió a cargo del profesor Salvador Bará, de la Universidad de Santiago de Compostela, alrededor de la contaminación lumínica y el despilfarro de energía por mal uso del alumbrado público, poniendo ejemplos de la gran visibilidad nocturna que hemos perdido en los últimos años en España, extinguiéndose también por tanto las zonas “puras” donde observar con claridad el cielo tal y como es, como el rural. Puso de ejemplo la Ley del Cielo aplicada en la Isla de la Palma, y protectores de madera usados ya en turismo rural para dirigir la iluminación al suelo y respetar la visibilidad nocturna, valor añadido de las casas rurales. Planteó la necesidad de devolver a nuestro paisaje habitual y a nuestra experiencia una parte de la naturaleza que damos por perdida, las estrellas, cuya contemplación ha servido de guía y fuente de conocimiento desde la Antigüedad y aún hoy en día, como principal fuente de información para la Astrofísica. Su pasión por la observación del cielo nocturno la transmitió a los asistentes: “cuando nos tocamos la cara tocamos átomos que nacieron probablemente en el corazón de una estrella, y cuando miramos al cielo y observamos las estrellas, la luz que recibe nuestro ojo nos está poniendo en contacto con el Pasado”.

El turismo ornitológico o birding, con la interesante ponencia del divulgador Antonio Sandoval, que abordamos en otro post.

La puesta en común tras las jornadas tuvo una idea clave: el turismo sostenible es ante todo cuestión de actitud y ética, de factor humano y compromiso verificable a largo plazo. Ni los certificados ni marcas ni sellos bastan, sino la exigencia y la apuesta real por un turismo responsable con las personas y el medio. La pauta es la exigencia y el consenso de unos mínimos sostenibles entre empresasrios y clientes. En conclusión: “la fuerza no puede proceder solo de la unión, sino de la conciencia”.