Turismo rural y agroturismo ecológico en España

El turismo sostenible y su papel hacia la conciencia política del rural

consejos rurales y juntas vecinales

Tal y como denunciamos hace unos días, el abismo entre las medidas políticas (tan oficiosas como ineficaces) y las necesidades reales del turismo rural, da como resultado flamantes despropósitos como el de las estrellas verdes. Confirma la criticada distancia política de la calle (y más del camino), y la gran despolitización de la sociedad, que en el rural es más evidente y sangrante dado lo fácil del encuentro público, del sentido comunitario y la implicación ciudadana, para acabar cediendo el poder a partidos  agarrotados por una ideología nacional y disciplina de partido alejada de su realidad.

¿Cómo evitarlo? Politizando el rural, ruralizando la política: con iniciativas que formen e involucren a la población en sus asuntos y la hagan partícipe del rumbo y mentalidad municipal. Si el rural no se mueve nadie lo hará por él; si no tiene voz ni conciencia política, dependerá siempre de otras; y si no interpreta ni representa a su propio medio, lo urbanizará. La ventaja rural es su esencia política (polis), el debate en el ágora que la ciudad mató. ¿Y ha rendido esa libertad a la enquistada o corrupta maquinaria urbana? Es probable que el éxodo rural haya resignado en el conformismo a muchos pueblos, pero quienes emprenden hoy de modo sostenible, no pueden hacerlo.

Si el turismo sostenible dinamiza la economía, también la política. Muchos dirán: “mejor no meterse en política”, pero participar en el debate no es partidizarse ni meterse en política, o lo es en el buen sentido: defender el interés común, no aislarse en el negocio. Los pueblos incapaces de valorar sus recursos o la noción de sostenibilidad, votan en consecuencia, y un proyecto sostenible tiene al menos un compromiso ante eso. La difusión de los Derechos ambientales o la Sostenibilidad, no sólo a nivel local sino entre gestores turísticos a nivel regional, hace la unidad y fuerza del sector ante la política. No puede esperarse mucho de las instancias superiores y sus campañas institucionales. Sensibiliza más una charla o el ejemplo e impacto en innovación sostenible y buenas prácticas de una casa rural, que toda la tinta gastada en política sostenible.

El turismo sostenible y su papel hacia la conciencia política del rural

El ejemplo de Bienvenida, capital rural de España ante Europa

El activismo rural puede encontrarse en pueblos que optan por el asociacionismo o la política independiente. Es el caso de un bonito pueblo extremeño, pequeño en habitantes (unos 2.300), pero grande en dinamismo y muy vivo: Bienvenida, que hace honor a su nombre como capital rural de España ante Europa. El partido independiente que la gobierna desde 2007 ha disparado el asociacionismo local y el fomento de actividades tan tradicionales como modernas. Tres fueron los pasos del éxito: incentivar la implicación ciudadana apoyando económicamente proyectos de las asociaciones que mejor dinamizasen la cultura y economía del pueblo; coordinar su labor con un calendario anual y un registro municipal; y cederles locales públicos de modo ordenado, fomentando la cooperación.

Sólo un año después empezó a representar a España en la Carta Europea de las Comunidades Rurales, proyecto impulsado por la Comisión Europea en 1989, que bajo el lema People meet people fomenta la conciencia ciudadana de Europa y el hermanamiento entre comunidades rurales a través de viajes e intercambios. El Ayuntamiento de Bienvenida, premiado con la Estrella de Oro de la ciudadanía europea activa, no tardó en ceder a una asociación local (Asociación Amigos de Europa en Tentudía) la gestión de la carta, para despolitizarla y acercarla a los vecinos, hito que marcó un antes y un después en la comunidad, enriquecida de un cosmopolitismo insólito: muchos vecinos han salido de España por primera vez en su vida y conocido otros países y zonas rurales; otros, los más jóvenes, practican su inglés y exploran oportunidades laborales.

La “euromanía” caló tanto en el pueblo que celebran el Día de Europa por todo lo alto, con concursos y eventos varios, además de incrementar los cursos de idiomas. El pueblo ha acogido a delegaciones de Francia, Italia o Reino Unido en encuentros sociales, gastronómicos y culturales, hospedando a los delegados en las propias casas de los vecinos, algunos de los cuales no hablan inglés pero mantienen desde entonces vínculos europeos. Y es que el lema no oficial de esta Carta europea es The kitchen table spirit (el “espíritu de la mesa de cocina” o de sobremesa), un espíritu de encuentro y convivencia que preserva el rural mejor que nada, del que este pueblo ha hecho honor en representación de España, y que el turismo que defendemos persigue.

Comentarios

  • Javier Tejera

    Felicidades por el artículo y por las reflexiones aportadas.

    Como nos comentaba Jaime Izquierdo en una entrevista publicada en esta página: http://ow.ly/uAaqZ, la supervivencia del rural (en todos los sentidos) pasa por una reproducción contemporánea de las antiguas estructuras campesinas:

    - la casa o el conjunto de casas que hacían las veces de sistema local de empresas (adaptadas a nuestros tiempos: nuevos emprendimientos, nuevas ruralidades… en donde el turismo rural sostenible tiene mucho que decir)

    - un símil de las antiguas instituciones campesinas, las juntas vecinales y el ordenamiento de tareas comunales. En la medida en que estas estructuras sean recuperadas, las necesidades de la gente del rural serán respondidas (el ejemplo de Bienvenida es muy bueno!),

    - el mercado, el espacio en donde la producción de la aldea se convierte en renta. Las nuevas tecnologías que facilitan el autoempleo y las mejores comunicaciones de los territorios rurales hoy en día hacen que el contexto sea mucho más propicio que antaño. A aprovecharlo!

    Saludos

  • Aldan

    Gracias Javier,
    Muy de acuerdo en esa reinvención de las estructuras. Ejemplos como éste dan un revés a quienes asociaban en España lo rural con el atraso y el urbanismo con el progreso. Un pueblo joven, dinámico y dueño de sus valores y derechos, puede hoy estar más vivo y ser más moderno y modélico que una ciudad.
    Un saludo.

  • Manuel Galán

    Me gusta mucho la reflexión del artículo. Creo firmemente en que, desde el lugar que ocupe cada uno, es imprescindible la implicación en las acciones de política social territorial. En mi caso, lo creo desde la dinamización de la vida social y cultural en el ámbito asociativo. No debería verse como la sustitución de los servicios públicos sino como una forma de activismo social que fomente la participación social en la vida del territorio y denuncie, cuando sea necesario, la incapacidad de los partidos políticos para proponer y desarrollar el ámbito comunitario. Lo creo aún más desde la responsabilidad de regentar una iniciativa de turismo rural. No podemos paralizarnos únicamente en la persecución, creativa o estática, de los recursos económicos, sino más bien, debemos ser agentes activos de participación y cambio social. En este sentido, es necesario impulsar encuentros que fomenten debates críticos sobre temas como la soberanía alimentaria, el medio ambiente, que fomenten el pensamiento crítico de sociedades rurales que tienen mismo derecho que cualquier otra sociedad pero mucho menor acceso a estos recursos.

  • Severino García

    Cuando nació este proyecto hace unos diez años, era inviable trasladar este pertinente mensaje sin que te trataran de iluso o aun peor de prepotente. No obstante, una de las conclusiones relevantes de los encuentros realizados últimamente por territorios como Extremadura, Andalucía, Murcia o La Mancha, es que además de los lastres que denuncias en tu post, el sector empieza a despojarse de la otra pata que sustentó esa distancia entre la política y la calle, con el papel jugado por quienes representaron a lo largo de estos años al sector y participaron de la gran despolitización del turismo rural en connivencia con los políticos de turno desde las administraciones locales hasta las estatales, aun cuando no obedecían a los intereses objetivos de quienes apostamos por un desarrollo sostenible desde nuestra vivencia diaria en los pueblos, desde la caleya como diríamos aquí en Asturias.
    Este post en estos momentos, más allá de la alegría que nos pueda insuflar querido Aldan, es además indicador de las expectativas regeneradoras e innovadoras para el medio rural y por lo tanto para nuestro sector, y de las ventajas objetivas que mencionas a la escala de lo rural, para la elaboración de nuevos proyectos desde la aldea. Nuestro proyecto se nutre de la voluntad política de dotarse de nuestro propio modelo por muy humilde que sea, frente a la gestión de arriba hacia abajo que consolida el modelo de las estrellas verdes, síntesis y continuidad de todas y cada una de las normalizaciones de clasificación y de marcas de calidad que la gobernanza institucional de estos últimos veinte años nos aportó para ningunearnos a expensas de su show glamouroso.
    Con las nuevas tecnologías como instrumento para trabajar en red y que desde sus inicios nos permitió nacer en conexión con otras experiencias europeas, nos debe servir en estos momento para reforzar a nivel interno la conexión y la colaboración de estas nuevas iniciativas que se están creando y consolidando de forma atomizada en los territorios, independientemente de las trabas normativas al servicio de las políticas de despacho.

  • Aldan

    Gracias por estos comentarios Manuel y Severino, que aportan tanto al artículo desde la experiencia personal y empresarial. Expresan justo la idea: que nadie se confunda, una cosa es querer acaparar el protagonismo o liderazgo político, y otra distinta renovar el debate, la conciencia y participación ciudadana para que el alma política no se enquiste, acomode o recaiga sólo en el consistorio, sino que sea titularidad de todos. De ahí la savia nueva que supone el emprendimiento joven o sostenible en comunidades que se daban por huérfanas o dependientes.
    Ánimo y enhorabuena a los que estáis ahí.